Introducción Taturana oblicua
Lonomia obliqua
Mariposa negra
Hylesia nigricans
Bichos quemadores grandes
Automeris spp., Leucanella spp. y otras
Megalopyge
Megalopyge spp.

Mariposa negra

Un clásico de la región, Hylesia nigricans suele verse en verano, aunque algunos años le son más favorables que otros. Vive incluso en las ciudades, gracias a que sus orugas pueden alimentarse de las hojas de los árboles urbanos.

Esta especie tiene varias primas parecidas y se distribuyen al menos hasta México, de manera que si se busca «Hylesia» en la web se verán preciosas fotos de urticarias y dermatitis de toda Latinoamérica. Por lo menos nos rascamos acompañados.

Las orugas de Hylesia nigricans son probablemente las «gatas peludas» proverbiales, esas a las que se les tiene miedito. De chiquitas se mantienen agrupadas (son gregarias) y después de un tiempo se desbandan. Por eso se les dice también «patoteras». Son muy urticantes, pero con no tocarlas es suficiente prevención. La que da más problemas es su mamá.

Efectivamente, los pelos que tiene la mariposa hembra en la punta del abdomen también son urticantes. Pero no es para molestar; es para proteger a las oruguitas. Cuando la mariposa pone huevos, estos quedan cubiertos de esos pelos urticantes, de manera que no se pueden tocar. El problema es que estas mariposas, que son nocturnas, son atraídas por los focos de luz que se encienden a la noche, y mientras revolotean alrededor de ellos se les desprenden pelos que van a parar sobre la gente. Por eso, algunos veranos ocurre que barrios enteros se aparecen en el puesto sanitario más cercano quejándose de ronchas y picazones.

Para que las mariposas negras y la gente no se junten tanto, cuando se sabe que hay orugas cerca se las suele rociar con un preparado que contiene Bacillus thuringiensis, una bacteria que las intoxica. En algunos lugares han cambiado las lamparitas de luz blanca del alumbrado público por lamparitas amarillas, que dicen que atraen menos a las mariposas.

El tratamiento de la dermatitis por mariposa negra se hace con desinflamantes, antihistamínicos, paños fríos o lo que el personal sanitario crea conveniente según el paciente.

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