Generalidades Polilla imperial
Eacles imperialis opaca
Polilla
de la calavera
Citheronia brissotii meridionalis
Pavo real
Automeris naranja
Mariposa
de las chilcas
Rothschildia jacobaeae
Mariposa leopardo
Hypercompe indecisa
Esfinge de la vid
Eumorpha analis

De una oruga enorme y con cuernos llamada «oruga infernal» y «oruga del diablo» no se podía esperar otra cosa: se convierte en una mariposa nocturna que tiene un dibujo de una calavera enojada en cada ala. Pero esta especie es completamente inofensiva, tanto en estado de oruga como en forma de mariposa.

Daría también para preguntarse si estas mariposas tienen alguna relación con la «esfinge de la calavera», que tiene un dibujo de una calavera en el tórax, pero no solo no tienen nada que ver, sino que la famosa esfinge ni siquiera vive en esta parte del planeta. Sí, en cambio, son parientes cercanas de las polillas imperiales.

Hasta ahora, no crié polillas de la calavera desde el huevo. Solamente una vez tuve un par que fue encontrado cuando eran orugas ya grandes. Así que voy a contar lo que pueda en base a esa experiencia.

La visita de los diablos tímidos

Una tarde de diciembre, volvía a mi casa cuando vi que venía caminando por la vereda una oruga muy grande, con cuernos. Seguramente se había estado alimentando de las hojas de alguno de los árboles de la cuadra (fresnos americanos, tilos híbridos y un sauce criollo), y, al haber terminado de crecer, estaba buscando tierra donde pupar. Pero hasta el momento solamente había encontrado baldosas, así que seguía caminando.

Ahí a la derecha pueden apreciar el fiel retrato de la oruga. Pero hay que considerar que esta oruga estaba a punto de pupar, por lo que tal vez no mostraba sus colores típicos, sino que estaban un poco cambiados, como suele pasar en ese momento. También hay que decir que las orugas de polilla de la calavera se caracterizan por cambiar mucho mientras crecen, de manera que la foto no ayudaría a reconocer a una oruga de esta especie a la que todavía le falte crecer.

En el momento de encontrar la oruga yo no tenía idea de la especie que era, pero por la pinta calculé que sería pariente cercana de las polillas imperiales (Eacles imperialis), lo que resultó ser así. Así que, si bien no conozco el ciclo completo de las polillas de la calavera, tengan en cuenta que seguramente pueden criarse de la misma forma que las polillas imperiales.

Ahora bien, como las polillas imperiales pupan debajo de la tierra, le preparé un tarro con tierra a la oruga, la dejé en la superficie y, efectivamente, después de un rato se enterró.

Un par de días más tarde vino otra oruga idéntica caminando por la vereda, así que también la deposité en el tarro, y después de un rato hizo lo mismo que la otra. En los días siguientes no aparecieron más orugas ni tampoco vi ninguna aplastada en la vereda, por lo que pensé que estas dos orugas serían las únicas sobrevivientes de un grupo más grande.

Una siesta de cincuenta días

Como no tenía idea de lo que iba a pasar… pero estaba usando el ciclo de las polillas imperiales como guía, supuse que las dos pupas iban a demorar un mes en convertirse en mariposas y que no había más que hacer que esperar. Ya había verificado que la tierra estuviera apenas un poco húmeda, y en un mes no iba a secarse.

Cumplido el mes, como no pasaba nada, se me ocurrió desenterrar las pupas para ver si iban bien. Estaban OK, y eran de tamaños ligeramente diferentes, por lo que pensé que seguramente eran un macho y una hembra. A la derecha está la foto que les saqué.

También noté que no se habían ido casi hasta el fondo del tarro, como hacen las pupas de polilla imperial, sino que estaban más arriba, como a 8 o 9 cm de profundidad. Otra diferencia con las pupas de polilla imperial es que la textura de estas pupas no es áspera, sino lisa. Fuera de eso, son muy parecidas a las de la otra especie.

En fin, como las pupas estaban bien, volví a dejarlas enterradas como estaban y seguí esperando. Al final, pasados unos 20 días más, y cerca de la una de la madrugada, vi que salía de la tierra del tarro una mariposa gorda con las alas chiquitas y arrugadas. Encontró un palo que yo había plantado en la tierra, subió por ahí y paró en la punta para extender las alas.

2 = 4

La mariposa extendió las alas sin inconvenientes. Mirándola bien, pensé que sería la hembra, porque tenía antenas finitas y no plumosas. Durante el día, como todas las mariposas nocturnas, estuvo durmiendo, así que aproveché para sacarle algunas fotos. Al anochecer noté que si se quedaba a lo oscuro extendía un aparato difusor de feromonas de la punta del abdomen (con la evidente intención de atraer a un macho), así que la saqué al jardín, la ubiqué sobre un arbusto y me olvidé del tema.

En medio de la noche empecé a escuchar unos insistentes aleteos en el jardín y pensé que sería la mariposa, pero cuando me asomé vi que la gorda estaba quieta y que había atraído a dos machos, que eran los que revoloteaban tratando de localizarla, haciendo el ruido que yo había escuchado. Cabe aclarar que yo nunca había visto una mariposa de esta especie hasta la eclosión de la hembra, y ahora, en unas pocas horas, esta se las había arreglado para atraer a dos ejemplares más, que quién sabe de dónde habían venido. En fin, el poder de las feromonas.

Al rato salí al jardín para ver si se habían ido todos, y encontré que la hembra había elegido (?) pareja, como se ve en una de las fotos de la derecha. A la mañana ya se habían ido los dos y no encontré huevos depositados por la hembra, así que la historia no continuó con oruguitas.

Hasta aquí ya llevaba vistas 3 polillas de la calavera en total, pero faltaba la pupa que todavía estaba en el tarro con tierra. Resultó que salió de la tierra en forma de mariposa dos días más tarde y sin ningún inconveniente. Tenía alas más cortas que la hembra y antenas plumosas (pectinadas), así que era nomás un macho, como los que había visto un par de días atrás en el jardín. A este lo liberé a la noche siguiente en el jardín, y luego de un rato se fue volando.

Así fue como empecé con dos ejemplares de esta especie, pero finalmente pude ver cuatro.

Algunas notas

Concluyendo, no es mucho lo que puedo decir de las orugas de polilla de la calavera, pero con respecto a los adultos, en general me pareció que son algo más inquietos que las polillas imperiales, y los machos más que las hembras. Aun así, son muy dóciles. También, a semejanza de las polillas imperiales, después de salir de la pupa pueden expulsar algo de meconio de color café con leche o anaranjado, que es inofensivo, pero que usan para sorprender momentáneamente a los que los molestan.

Los dibujos en forma de calavera de las alas de estos polillones son únicos en cada ejemplar, como nuestras huellas digitales.

Dado que en estado adulto no se alimentan, deben vivir poco tiempo, probablemente no mucho más de una semana. Pero esto es compensado por su eficacia en reproducirse.

Esta pregunta vale también para las polillas imperiales:

  • Si pasan más de un mes debajo de la tierra, ¿cómo saben cuándo es de noche, para salir de la pupa y cavar hasta la superficie?

Mariela Szwarcberg Bracchitta (que participa en un proyecto muy interesante en Ciclania.cl), me escribió para sugerir que lo que hace que los polillones sepan cuándo eclosionar podría ser la temperatura. Es muy probable. De hecho, los que crían satúrnidos como estos en Canadá han notado que si no exponen las pupas invernales a las temperaturas (¡gélidas!) del exterior, estas eclosionan antes de lo debido. Si bien en esta región ese procedimiento no es necesario, la experiencia de los canadienses sugiere que las pupas que yo crío deben ser capaces de percibir la leve caída de temperatura que indica que es de noche. Esto aunque estén dentro de una casa y a la vez metidas en un tarro lleno de tierra. ¡Mirá vos!

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