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Esta es una mariposa nocturna de tamaño mediano a chico que normalmente pasa inadvertida porque al posarse para descansar oculta los «ojos» (ocelos) de las alas. Solamente separa las alas anteriores y muestra los «ojos» cuando algo o alguien la molesta (evidentemente es una treta para asustar a los pájaros, a los que les da pánico la mirada fija de los animales carnívoros como las lechuzas y los gatos).

Con esta especie solemos encontrarnos cuando la oruga camina tratando de pupar, a veces subiendo por la pared de las casas; o cuando ya es algo grande y se encuentra comiendo las hojas de algún árbol frutal. Por eso voy a comenzar por la fase de oruga ya crecida.

Derecho al florero

Un encuentro con la vistosa oruga de esta mariposa es interesante siempre que no la toquemos, porque es urticante. Los pelos verdes que tiene inyectan en la piel, al contacto, alguna sustancia irritante que causa la sensación de haber sido picados por una hormiga colorada. Así que en caso de querer adoptar la oruga hay que procurarse un recipiente para trasladarla, o cortar la ramita donde se encuentra y llevárnosla con ramita y todo. Más precauciones no se necesitan, porque es tímida.

Si la oruga estaba comiendo seguirá comiendo, por lo que tenemos que asegurarnos de poder conseguir más hojas del árbol del que se estaba alimentando. Por donde yo vivo comen hojas de árboles frutales o de los fresnos de la calle.

Para alimentar a la oruga es ideal el método del florero, porque cuando empupe precisará hojas, por lo que va a poder usar las mismas ramitas con hojas donde se estuvo alimentando. Haciendo click en el botón de abajo vas a poder ver más detalles sobre el tema.

Un detalle a tener en cuenta con respecto a la alimentación de estas orugas es que, a pesar de que comen hojas de una variedad amplia de árboles, una vez que empiezan a alimentarse de determinada especie se acostumbran de tal forma que ya no aceptan otra. Es decir, si comenzamos a criarlas con fresno tendremos que seguir suministrándoles fresno. Es probable, sin embargo, que no tengan problema en pasar de una especie de árbol a otra muy emparentada con la anterior —por ejemplo, de roble europeo a roble americano—, y también que en las últimas etapas de su desarrollo se vuelvan más tolerantes a los cambios de dieta. (Tengo que experimentar más con esto.)

Cuando la oruga está por pasar a la fase de pupa deja de comer y empieza a caminar mucho. Este es el único momento en que tenemos que tomar alguna precaución para que no se escape, y de paso alcanzarle una variedad de ramitas con y sin hojas para que las revise y elija el lugar que más le guste. ¡Las ramitas con horquetas y palitos entrecruzados son muy apreciadas!

Eventualmente —a lo mejor después de más de un día inspeccionando las ramitas— la oruga elegirá su lugar ideal para empezar a trabajar. Si se queda quieta en un sitio podemos sospechar que ya eligió, pero si vemos que está produciendo hilos de seda, podemos estar seguros.

La casa de seda

Estas orugas son industriosas tejiendo y saben muy bien lo que hacen. El trabajito consiste en agarrar con las patitas delanteras las hojas que están a su alrededor, juntarlas entre sí y atarlas con seda para que no se separen. Así la oruga va construyendo una casita de hojas. Una vez que está adentro de una pelota de hojas lo más compacta posible, sigue tejiendo por dentro un capullo bien resistente de seda color marrón rojizo. Si le quedan aberturas entre las hojas, las sella con seda.

La oruga hace ruido mientras teje, porque las espinas que tiene rozan contra el interior del capullo. Así podemos saber cuándo terminó de tejer, aunque no sabremos muy bien en qué momento muda la piel de oruga y se convierte en pupa. Pero bueno, al cabo de algunos días es seguro que dentro del capullo rodeado de hojas hay una pupa con un pellejito de oruga al lado, aunque no podamos verlos.

La pupa permanecerá en ese estado durante un mes, a menos que se haya formado cerca del final del verano. En ese caso, puede ser que pase todo el otoño, todo el invierno y parte de la primavera como pupa, sin hacer otra cosa que mover el abdomen un poquito de vez en cuando. Así pueden pasar 8 o 9 meses, es decir que la mariposa eclosionará alrededor del mes de noviembre. Si pasado un tiempo nos morimos de curiosidad y queremos saber si la pupa está bien, es posible retirar las hojas que cubren el capullo, cortar la seda con cuidado (creeme que vas a necesitar una tijera), extraer cuidadosamente la pupa para ver si vive y en caso afirmativo —lo más probable— volver a colocarla adentro del capullo.

Cuando una pupa de esta especie se queda en casa durante varios meses, hay que tener en cuenta que no va a estar expuesta a la lluvia ni a la humedad del exterior, además de que, obviamente, las hojas de la ramita donde está la pupa se marchitan y se secan en poco tiempo. Yo por las dudas rocío la pelota de hojas de vez en cuando con agua, usando un rociador que hace una llovizna bien fina. Aunque no sé si esto es imprescindible, con este método las pupas que tuve a cargo no han tenido inconvenientes.

Alas con ojos

Cuando la mariposa hace eclosión, en primer lugar tiene que romper la seda del capullo, cosa que no sé cómo hace ya que es muy resistente. De todas formas, consigue salir e inmediatamente camina un poco por una ramita y espera a que sus alas se extiendan y que el resto de su cuerpo se acomode. Después de un rato ya tenemos la mariposa en «modelo terminado», aunque si es de día se va a quedar durmiendo en el mismo sitio hasta que se haga de noche.

Estas mariposas son relativamente dóciles, pero no les gusta ser despertadas. Si molestamos a un ejemplar que duerme, puede que nos eche algo de meconio para asustarnos y luego se deje caer con las alas extendidas, mostrando los «ojos» de las alas posteriores. Estas mariposas también tienden a revolotear si se las despierta, lo que en el interior de una casa puede traer problemas de manejo. Lo bueno es que una vez que se acomodan y se «duermen», se quedan en el lugar. En todo caso hay que recordar que son mariposas nocturnas y que la luz tenderá a hacer que duerman, mientras que en la oscuridad se despertarán para ir a hacer sus cosas.

Un pequeño detalle que tengo que mencionar es que nunca me tomé el trabajo de mirar si entre machos y hembras hay diferencias de tamaño. Los machos tienen antenas ramificadas (en forma de pluma) y las hembras no, pero eso es todo lo que me sé por ahora.

La máquina de hacer mentitas

Como es costumbre en esta familia de mariposas, a la noche las hembras echan al aire feromonas que son atractivas para los machos. Yo dejé una hembra en el jardín una noche, la recuperé a la mañana siguiente porque no se había ido y pensé que no estaba fecundada: ¡craso error! Al anochecer me dejó como 100 huevitos parecidos a mentitas en miniatura. Y encima se fue.

En fin, los huevitos son adhesivos y la mariposa los pone en grupos; tardan 20 días en eclosionar, sin que haya que hacer nada especial por ellos, aunque por las dudas yo los rocié con un pulverizador de agua de vez en cuando, para contrarrestar el ambiente relativamente seco del interior de la casa.

Espinas amistosas

Las orugas de esta especie, por más que sean urticantes, tienen buen carácter. Son gregarias y «procesionan», es decir que caminan unas detrás de otras en fila india, incluso cuando ya son bastante grandes. Además, prácticamente no muestran agresión entre sí, aunque estén amontonadas.

Las que tuve se alimentaron de hojas de fresno y no quisieron saber nada un día que se las cambié por olmo, aunque teóricamente también deberían comerlo.

Cuando hacen una muda de piel se toman un tiempo para reponerse y después proceden a comerse la piel vieja que dejaron vacía, con los pelos urticantes y todo. Como se ve en las fotos, de una muda a otra cambian un poco de aspecto.

Sí, acá también hay misterio. Resulta que uno de los enemigos de estas mariposas son unas moscas de la familia de los taquínidos (Tachinidae), que son parásitas de las orugas. Es relativamente común que una oruga de mariposa pavo real que juntemos por ahí esté infectada por estas moscas; nos vamos a dar cuenta porque va a formar su pupa y capullo normalmente, pero pasado un mes, en vez de una mariposa, del capullo van a salir algunas moscas.

Pero ese no es el misterio. El tema es que yo pensaba que las moscas taquínidas infectaban solamente a las orugas o a los huevitos silvestres. Mi razonamiento era algo así como «claro, viene una mosca volando y desova dentro de la oruga con un ovipositor especial que tendrá…» y ese tipo de cosas.

Pero resulta que cuando tuve las oruguitas que mencioné más arriba (las que eran como 100), la mariposa madre desovó en el borde de un frasco que estaba en el living de mi casa. Y los huevitos maduraron en casa. Y las oruguitas nacieron en casa también. Y fueron criadas en casa. Y puparon en casa. Y no entraron moscas. Y sin embargo, cuando eclosionaron las mariposas, de varios de los capullos salieron moscas. ¿Por qué?

Misterio, che. Lo único que se me ocurre es que la vía de infección puede haber sido a través de huevos de mosca en las hojas que comían las orugas, que venían de los árboles de la calle. Esto a pesar de que no los vi (¿microhuevos?) y de que enjuagaba las hojas con agua limpia antes de dárselas a las orugas. Alien en versión mosca. ¡Tomá mate!

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