Precauciones generales Enemigos Orugas intoxicadas Eutanasia Reemplazo de alas

Tóxicos ocultos

Las orugas se intoxican con bastante facilidad. Incluso nosotros podemos intoxicarlas fácilmente al alimentarlas, si las hojas que les damos llegan a estar contaminadas con algo que les haga mal.

Que las orugas puedan comer alguna planta que les resulte venenosa es muy improbable, ya que por lo común saben distinguir las hojas que son adecuadas para ellas de las que no lo son. Así que si una oruga que estuvimos cuidando tiene síntomas de intoxicación, lo más probable es que las hojas que le dimos para comer hayan tenido alguna porquería encima, o que hayamos usado agua contaminada para lavar las hojas o el equipo de cría.

Síntomas de una oruga intoxicada

  • cae al suelo
  • se retuerce
  • vomita líquido junto con pedacitos de hoja que comió
  • tiene diarrea

Más o menos como una persona intoxicada, en definitiva. Si estuvimos criando un grupo de orugas y alguna oruga estaba inactiva esperando hacer una muda de piel, podremos confirmar que se trató de un envenenamiento por ingestión, ya que la oruga inactiva estará indemne.

Qué hacer

Que yo sepa nadie ha ensayado todavía un antídoto para orugas, así que lo primero es tirar las hojas sospechosas y limpiar bien el tarro, florero, jaula o área de cría que hayamos estado usando. Después, conseguir otro contenedor para las orugas afectadas y ubicarlas allí. Seguir alimentando normalmente a las orugas sanas y mantener en observación a las enfermas. Puede que luego de un día hayan muerto solamente algunas, y que las demás se recuperen un poco.

Las orugas sobrevivientes, una vez que hayan dejado de vomitar y de retocerse, van a querer seguir comiendo, pero habrán quedado bastante deshidratadas.

Para rehidratar a una oruga

Tomar un pincel, mojarlo en agua limpia (sin cloro) y depositar una gota en el camino de la oruga. Si esta toma agua veremos que la gota se achica rápidamente (algunas orugas grandes pueden llegar a tomarse varias gotas). Cuando no quiera más agua, la oruga no prestará más atención a las gotas y seguirá su camino.

Licencia Creative Commons