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La hueste controladora

Las mariposas tienen muchísimos depredadores y parásitos. Pero hay que considerar que, aunque no parezca, estos las benefician a largo plazo, ya que no solo eliminan a las orugas y mariposas defectuosas, sino que evitan que las orugas se coman a sus propias plantas nutricias por completo y luego mueran todas de hambre.

No obstante, si estamos tratando de criar mariposas de especies escasas, o si queremos sacarlas adelante por algún otro motivo, puede que tengamos algún encontronazo con sus enemigos naturales. Así que aquí voy a comentar los más comunes, y a indicar si es posible evitarlos, y cómo.

Depredadores directos

Los insectos, como son muy numerosos, son importantes como comida de otros animales, y las mariposas figuran en el menú de muchos. Pájaros, sapos y ranas, murciélagos, algunos roedores, lagartos y víboras, arañas, mamboretás, avispas, hormigas y otros suelen comer orugas y mariposas.

Algunos de estos enemigos van a depender de la especie de mariposa. Hay mariposas diurnas que tienen defensas contra los pájaros, y mariposas nocturnas que tienen cómo engañar a los murciélagos. Sin embargo, a veces las defensas funcionan contra un depredador pero no contra otro. Por ejemplo, algunas orugas y mariposas tienen sabor desagradable para que los pájaros aprendan a no comérselas, pero esto no impide que se las coman las arañas.

Para cuidar a las orugas de los depredadores, por lo tanto, es conveniente no dejar que se alimenten en las plantas al aire libre. Incluso en un jardín es posible comprobar que hubo bajas día tras día; en cambio, protegiendo a las orugas con una manga de tul o criándolas en casa no hay problemas.

Con las mariposas, en general, respetando los hábitos de cada especie al liberarlas no habrá inconvenientes. Si una mariposa nocturna grande se pone a volar de día en un parque, no es raro que en pocos segundos venga un pájaro y comience a atacarla; esto explica por qué ellas tratan de no volar de día. Una mariposa espejitos, en cambio, volará alegremente de día sin que ningún pájaro la ataque, ya que tiene defensas químicas… pero si obligamos a volar a una espejitos que todavía no logró asolearse bien para volar eficientemente, puede caer en una tela de araña.

Parasitoides

Estos enemigos son más sofisticados. Se trata de insectos que buscan introducir sus propios huevos en el cuerpo de las orugas. Si lo consiguen, de esos huevos nacen larvas que se alimentan de algunas partes no vitales de la oruga, pupando luego afuera o adentro de esta. La oruga muere más o menos cuando se forman las pupas de su parasitoide. Estos enemigos se llaman parasitoides porque son parásitos solamente durante las primeras etapas de sus vidas: cuando son adultos hacen vida independiente.

La infección por parasitoides es irreversible, pero si estamos criando mariposas con fines educativos puede ser positiva, porque aunque mate a alguna oruga nos permitirá ver de cerca este fenómeno asombroso. Al fin y al cabo, los parasitoides controlan a las orugas y también tienen que vivir. Debajo menciono los que me he encontrado.

Avispas bracónidas

Son avispas de la familia de los bracónidos (Braconidae), de las que hay miles de especies en todo el mundo. Son todas parasitoides, pero no siempre de orugas: algunas atacan a otros bichos, como por ejemplo a los pulgones.

Las hembras de estas avispas, cuando adultas, tienen en la punta del abdomen un órgano parecido a un aguijón, el ovipositor u oviscapto, que les sirve para poner huevos en el interior del cuerpo de otros bichos. Así es como sus huevitos llegan al interior de las orugas. Cuando estos se abren salen de ellos larvas carnívoras que se alimentan ahí mismo. La oruga infectada por larvas de avispa bracónida sigue haciendo su vida como si nada, porque estas larvas no comen partes vitales de su cuerpo. Pero eventualmente las larvas de avispa terminan de crecer y tienen que pupar, y entonces salen al exterior a través de la piel de la oruga, formando muchos capullos de seda que a su tiempo se abren para dejar salir a las nuevas avispas. La oruga muere alrededor de este momento.

Las avispas bracónidas me impidieron criar esfinges del género Manduca, porque cuando encontré orugas de este género ya estaban infectadas. En la foto de la derecha podés ver lo que ocurrió.

Evidentemente, si se quiere evitar la infección por avispas bracónidas basta con mantener a las orugas en el interior de la casa, donde las avispas no entran.

Moscas taquínidas

Son moscas de la familia Tachinidae, representada por miles de especies distribuidas por todo el mundo, que atacan casi siempre a insectos (aunque hay taquínidas especializadas en arañas, escorpiones y ciempiés).

Estas moscas parasitoides actúan sobre las orugas de manera parecida a como lo hacen las avispas bracónidas, pero sus larvas se forman dentro de las pupas y crisálidas de las mariposas, de donde emergen después convertidas en moscas. Esto mata a sus huéspedes, por supuesto. Llevan tal sincronización con el organismo de las orugas que yo pensaba que para cada especie de mariposa parasitada había una especie de mosca bracónida en particular, especialmente adaptada, pero resulta que hay especies de estas moscas que se las arreglan para parasitar a varias (e incluso a muchas) especies diferentes de mariposas.

Las moscas taquínidas parasitan a las orugas por «inyección» de huevos, como las avispas bracónidas, pero también por ingestión de huevos o de larvas, al desovar sobre las hojas que comen las orugas. Por eso, evitar una infección por moscas es difícil. Lavar muy meticulosamente las hojas que damos de comer a las orugas podría ayudar.

Tanto estas moscas como las avispas bracónidas se han usado para controlar a los insectos considerados plaga.

Microbios infecciosos

Las mariposas sufren enfermedades causadas por virus, hongos, bacterias y protozoos, pero son difíciles de determinar sin ayuda de un laboratorio especializado y, en todo caso, estas infecciones no pueden curarse, que yo sepa. A veces estos microbios se usan para infectar a propósito a las orugas que son consideradas plagas; por ejemplo, en esta región se fumiga con las bacterias Bacillus thuringiensis a las orugas indeseables.

A pesar de que las infecciones son irreversibles, en el tiempo que llevo criando mariposas no he visto prácticamente ninguna. Así que es probable que no sean frecuentes, o que el hecho de criar a las mariposas en casa haga que se enfermen menos.

Hiperparasitoides vengadores

Los parasitoides a veces también tienen parasitoides. Nelso A. Torresi me escribió para contarme que en una oportunidad estudió junto con el Dr. Luis de Santis una especie de abeja silvestre (Megachile pallefacta) que era parasitada por una mosca. Pero hete aquí que la mosca era parasitada a su vez por una avispita, es decir, por lo que se llama un hiperparásito (o hiperparasitoide, en caso de que la avispita fuera parásita de la mosca solamente durante las primeras etapas de su vida de avispa).

¿Pueden tener hiperparasitoides las mariposas? Sí, señores. Hay tanto bicherío en este planeta que hay especies de mariposas que son atacadas por avispas parasitoides y luego son «vengadas» por avispas hiperparasitoides. ¡Mirá vos!

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