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Mariposas

Qué no hacer en primer lugar

Agarrar a las mariposas de las alas. Plis. ¿Dónde aprendiste modales?

(OK, pero ¿qué les puede pasar si las agarro de las alas?)

Les desprendés las escamas de las alas con tus dedos. Las escamas ayudan en la aislación térmica de las alas y mejoran el vuelo de las mariposas, y si se desprenden no les vuelven a crecer.

Si tenés que agarrar alguna mariposa que revolotea, es mejor hacerlo formando una cápsula con las dos manos y encerrándola ahí.

Manejo de mariposas

Casi todo el mundo cree que las mariposas siempre se vuelan o tratan de escaparse de la gente, pero no siempre es así. Tanto las mariposas diurnas como las nocturnas responden a la luz y a la falta de luz, y eso se puede aprovechar para que mientras estén en casa se mantengan tranquilas y no se metan en problemas.

Las nocturnas, naturalmente, solo van a tratar de volar cuando esté oscuro. Bastante oscuro, tipo atardecer ya avanzado. Si ven luz, se quedan quietas y «duermen».

Con las diurnas es a la inversa: si está oscuro o hay luz pero no muy fuerte, interpretan que es de noche o que el día está lluvioso, condiciones en las que no quieren volar. Eso significa que a veces con solo oscurecer un poco un ambiente es suficiente para que estas mariposas plieguen las alas y se queden posadas en un mismo lugar. Esto permite trasladarlas con la mano y también evita que vuelen y se metan en rincones inaccesibles (y/o se lleven por delante telas de araña, etc.). Si las metemos en un tarro con algunos palitos para que puedan posarse pero no escaparse, también es bueno que estén tranquilas, porque si revolotean mucho por adentro del tarro pueden rasgarse las alas contra las ramitas.

En los días fríos del otoño o el invierno las mariposas diurnas están algo aletargadas por el frío, lo que hace posible, si encontramos una, llevárnosla y ofrecerle un refrigerio de néctar o un baño de sol debajo de una lámpara.

Alimentar o no alimentar, y con qué

Es de público conocimiento que las mariposas toman el néctar de las flores. Sin embargo, la parte fundamental de la alimentación de la mariposa ya se produjo cuando era una oruga, y el néctar y otras bebidas son solamente tentempiés para conseguir energía rápida para volar o para otros fines. Algunas mariposas no se alimentan para nada y otras, además de néctar, también chupan agua con minerales, jugos de frutas maduras, etc. El interés de las mariposas por el jugo de las frutas se puede aprovechar a veces para atraerlas, aunque yo hasta ahora no experimenté mucho con eso.

De todas formas, antes de tratar de darle algo a una mariposa hay que ver si lo necesita. Una mariposa recién eclosionada puede que durante unas 24 horas no necesite realmente comer nada.

Preparar néctar artificial

Si tenemos que conservar en casa durante más de un día alguna mariposa de las que toman néctar —por ejemplo, si el clima está muy lluvioso y no queremos liberarla todavía—, se le puede ofrecer algo de néctar casero. La receta no es nada del otro mundo: azúcar disuelta en agua (agua sin cloro ni nada, por supuesto). El truco es acertarle al grado de dulzor. Nosotros no tomamos néctar pero sí otros líquidos dulces que se pueden usar como referencia, mientras que al grado de dulzor del néctar de las flores se lo puede medir con instrumentos especiales. Yo me baso en los estudios hechos sobre la alimentación de los picaflores y fabrico un néctar más dulce que una gaseosa tradicional, casi un jarabe. Ese es más o menos el dulzor de las flores.

A este néctar de agua con azúcar es conveniente fabricarlo de nuevo cada vez que se lo precisa, y no guardarlo para reutilizarlo.

Alimentar a una mariposa con néctar artificial

Ahora viene el problema. Porque nosotros tenemos el néctar preparado en una tacita, una cucharita o una tapita de botella… y a la mariposa no la atraen para nada esos objetos. Sin embargo, en el caso de una mariposa que está en reposo en el interior de una casa, es posible hacer que se pose en un dedo, acercarla al néctar, desenrollarle la trompa con un pincel fino y guiar la punta de su trompa hasta el líquido. Una vez que siente lo que es, se queda tomando. Cuando no quiere más, abandona.

Tratar de que una mariposa se pose en el borde de un recipiente con néctar es poco seguro, ya que podría enchastrarse con el líquido azucarado, que es pegajoso y difícil de lavar. Es preferible juntar un poco de néctar con un pincel y llevarlo cerca de la mariposa, o bien dejar una gota justo enfrente de ella y después guiar su trompa hasta la gota con el pincel.

Liberar mariposas

Fácil. Meter las mariposas en un tarro, ponerle una tapa perforada y cargarlo hasta el lugar donde las queremos soltar. Si son de las que revolotean mucho al ver la luz del exterior, es mejor no poner palitos dentro del tarro, para que no se les estropeen las alas al golpearlos.

El horario de liberación tiene que ver con la forma de vida de la especie que estamos liberando. Para las mariposas diurnas es mejor elegir un horario y un lugar en el que puedan tomar algo de sol sobre unas plantas, ya que es posible que lo necesiten para precalentar los músculos del vuelo y despegar. Las nocturnas se van de noche, pero se las puede liberar al atardecer, cuando los pájaros ya se fueron a dormir, y aprovechar que todavía duermen para ubicarlas en buenos lugares.

Con respecto al sitio de liberación, las áreas poco transitadas y con buena vegetación, como parques y jardines botánicos, siempre son preferibles, pero si no hay otra posibilidad también se puede hacer que las mariposas «despeguen» desde un jardín urbano o patio.

Al liberar mariposas diurnas, si no se vuelan inmediatamente, yo prefiero esperarlas a que despeguen y se vayan por su cuenta, ya que de esa manera puedo verificar que tomaron suficiente sol como para volar bien e irse donde les dé la gana.

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